"Está bien que nos rodeen de policías, pero también que entren en el barrio. Hace falta. Necesitamos vivir tranquilos. El problema es que los rateros que se dedican a asaltar a la gente que pasa por acá en auto se refugian en los pasillos y ahí la policía no entra", dijo Martha, una comerciante de la villa 1-11-14 que no quiere dar su apellido por temor a las represalias de los ladrones que asegura que actúan todos los días delante de sus ojos.
Idéntica interpretación hace Lorena, madre de tres hijos. Debido a que un grupo de jóvenes adictos a las drogas, que se adueñaron de la esquina de Perito Moreno y Varela, los asaltaron, debe caminar diez cuadras en medio de la villa 1-11-14 para ir a buscarlos y, así, evitar ser protagonistas de nuevos hechos delictivos.
Mientras Lorena hablaba con La Nacion se escuchaba el ruido de los caños de escape de tres motos del Servicio Táctico Motorizado de la Policía Federal que comenzaron a recorrer el perímetro del barrio situado en el Bajo Flores.
Fuentes policiales informaron que este servicio se puso en marcha en las últimas 48 horas para reforzar los puestos fijos con móviles de la comisaría 38a.
"Necesitamos que la policía recorra el barrio. Estamos desamparados. Si no hay policías, las ambulancias no llegan, los colectivos tampoco y los remises, menos", dijo Lorena.
Los policías recorren el barrio sin patrullar los laberínticos pasillos que lo convierten en un territorio inexpugnable y hostil, incluso para los uniformados.
"Espero que esto no sea una promesa por las elecciones [nacionales de octubre]. Muchas veces dijeron que iba a venir la policía y después no pasó nada. Acá la gente que se dedica a trabajar está desamparada. Hay vecinos que nos hacen quedar mal. Acá vive mucha gente de trabajo", agregó Lorena.
Desde la vereda de enfrente, en uno de los laterales de la cancha de San Lorenzo, dos policías en motos vigilaban la zona.
A dos cuadras, hacia la avenida Francisco Fernández de la Cruz, en un despliegue que sólo se observa durante los días que el equipo azulgrana juega de local, un móvil de la comisaría 38a. custodiaba el área del puente peatonal, donde el lunes pasado tres jóvenes asaltaron a un taxista a plena luz del día. Ese robo, cometido con total impunidad, fue difundido largamente a través de varios canales de televisión.
"El problema es a la noche. Tal vez durante el día se pueda ver a algún policía, pero de noche no queda nadie", explicó Paula, otra vecina.
Los policías motorizados que se vieron en el cruce de Varela y Perito Moreno no aparecieron en cambio por la zona de Varela y Castañares. Allí, la basura descartada por los cartoneros ganó la calle y la hizo intransitable.
Pasar por esa zona de noche es garantía de quedar en una emboscada. Anteayer, durante la recorrida realizada por La Nacion, no había policías. En los patrullajes los policías sólo bordean el perímetro del barrio. Ninguno se aventura por los pasillos.
En la villa 20Otra de las zonas calientes en cuanto a la cantidad de robos y que forma parte del lista de objetivos que serán saturados de policías es la villa 20, situada frente al parque Indoamericano, en Villa Lugano.
"Hace 30 años que vivo en Villa Lugano y nunca vi un policía por el barrio. Los únicos que recorren un poco la zona están en el centro, cerca de la estación, en Riestra y Murguiondo. Por eso es que me parece muy bien que hayan acordado mandar policías para este lado", expresó Alejandra Fernández, quien vive en un pasaje a pocos metros de los pasillos que conducen a la villa 20.
Uno de los laterales de ese barrio de emergencia se encuentra a un costado de la avenida Escalada.
Por una de las escaleras que permiten descender desde el puente sobre las vías del ferrocarril Belgrano Sur cruzaron varias de las familias que ocuparon el parque Indoamericano en diciembre pasado.
"Más peligrosa que por las usurpaciones, esta zona es riesgosa por la cantidad de robos. Por ejemplo, la esquina del pasaje Juan P. Calau y Fonrouge, es tierra de delincuentes. Allí hay asaltos todos los días. La situación es peor los sábados cuando funciona la feria", agregó la vecina.
Una cámara instalada en esa esquina por el gobierno porteño de nada sirvió para desalentar a los asaltantes.
"Como yo, varios vecinos se cansaron de hacer la denuncia por un arrebato. Si hiciéramos una denuncia por cada arrebato que sufrimos debería quedarme a vivir en la comisaría", opinó Teresa, otra vecina.
Según los habitantes del asentamiento, en la comisaría 48a. se conoce cuál es la problemática del barrio, pero aseguran que no pueden hacer más porque no hay personal para recorrer cada uno de los pasillos por los que los asaltantes ingresan en la villa.
Los dichos de los vecinos fueron corroborados durante la recorrida realizada por La Nacion.
No había ningún policía ni siquiera en las adyacencias de la Escuela de Cadetes, situada frente a la villa 20.
esta es una noticia deseada ya que mucha gente no cree en la situación actual que ocurre en las villas y en los barrios mas pobres de buenos aires. la inseguridad es un hecho aunque mucha gente no lo quiera creer y no se haga al respecto. por ejemplo, hace un par de días ocurrió que un hombre falleció en un villa porque al llegar la ambulancia, ésta no quiso arriesgarse a ingresar al barrio y el hombre falleció por no haber recibido ayuda inmediatamente. como estos existen muchos casos de inseguridad que nos llevan a reflexionar si es asi como queremos vivir .
esta es una noticia que hace peligrar esa burbuja en la que nos sentimos cómodos, es una noticia que nos hace aterrizar en esta cruda realidad, en nuestra realidad.
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